Lectura fácil
Fácil y laaarga
Muy buenas,
Solo entiendo leer como disfrute, o al menos solo me gustaría leer así. Es cierto que a veces lo hacemos por trabajo o por compromiso, pero la idea es esa, disfrutar siempre.
Demasiadas veces asociamos disfrutar con paz, relax, esos lugares felices de descanso y tranquilidad. Y tal y como estamos todos, en un constante no parar y con más marrones de los que podemos gestionar, la lectura se convierte muchas veces en ese refugio en el que olvidarnos de todo eso.
Lamentablemente llegamos tan cansados que muchas veces solo buscamos algo ligero que no nos haga pensar demasiado, que no requiera esfuerzo. Llevo unas semanitas bastante más saturado de curro y marrones que lo habitual, nada especialmente grave, pero sí voy un poco más estresado. Y pongo alguna comedia o me siento en el despacho a leer unas grapas, me leo los ultimates o veo Juerga hasta el fin, jornada perfecta.
Hace milenios que considero que hay que ser muy imbécil para seguir con los distingos entre alta y baja cultura. Mirar por encima del hombro al que lee un tebeo o juega a un videojuego solo te coloca en una postura un tanto incómoda (es muy mala para el cuello) y te califica como ignorante. Pensar que algo que te hace reír es peor a lo que te hace llorar es muy de pedante en plan mal; del mismo modo suponer que las obras de evasión son inferiores a las obras sesudas que exploran los limites del lenguaje es otra memez…
pero…
pero…
¿Quién quiere comer siempre en el mismo tipo de restaurante? Eco hablaba del placer de los seriales, de disfrutar de lo ya conocido con las mínimas variantes. Cómo molaba que El equipo A tuviera, milimétricamente, la misma estructura en cada capítulo, qué reconfortante, ojalá fuera la vida así ¿eh?
Pero…
…la vida no es así. A veces toca el subidón del riesgo, el placer de lo inesperado, disfrutar del desconcierto, el reto de no entender, el esfuerzo de vislumbrar algunas claves que no acabamos de pillar del todo.
De pequeño me molaba mucho, al leer Astérix, ser consciente de que no lo pillaba todo: algún chiste, una caricatura que era evidentemente una caricatura pero que no reconocía.. saber que no se sabe es mucho más placentero que ignorarlo, espolea tu imaginación, te desafía. Yo en esos momentos no me frustraba (o sí), pero quería ser mayor (pensaba que entonces lo entendería todo… ¡menudo panoli ese crío!).
Me he convertido en un lector disfrutón que perdona mucho. Llevo una temporada que soy el que más contento sale del cine de mis amigos, casi siempre me mola lo que veo, puede ser falta de criterio o ganas de desconectar, el caso es que me gusta que pase eso… ¡Cómo me va a molestar pasarlo bien! Con los tebeos es parecido, aunque a veces me agobio. Creo que es más por la velocidad, el ansia de acabarlo me puede y a veces hasta que no hay una relectura, una charla sobre el tebeo, una opinión ajena o, milagrosamente, me da por pensar en la obra, no la recalibro. Eso mola, darme cuenta de cómo crece (o se hunde) una obra en mi cabeza.
No soy un crítico, no quiero serlo. Soy lector y soy prescriptor, siempre desde la pasión, la duda, la sinceridad y la experiencia…
Y retomo, que no entiendo cómo me desvío tanto en un texto que debería estar mínimamente estructurado. No hay que distinguir por géneros o lenguajes, no hay que avergonzarse de locuras en apariencia intrascendentes, pero hay que comer de todo. A veces lees algo más raro o exigente y, jode, pero qué bien.
De mis tebeos favoritos, creo que ya lo he comentado por aquí, uno es Las Aventuras del Capitán Torrezno. Me flipa, cuando sale uno nuevo, pego saltos de alegría (no) y me lo llevo enseguida a casa. Luego tardo bastante en leerlo, debo confesar, me da perecilla, busco el momento ideal, y cuando finalmente lo leo, acabo feliz, exhausto y ahíto. Un menú degustación para sibaritones.
Precisamente la semana pasada me tocó presentar a Rayco Pulido en el Espacio Joker (podéis ver la conversación aquí), y esta semana haré lo mismo con Antonio Hitos. Suelo tratar de escaquearme de hacer presentaciones, aborrezco verme ahí y además conozco bastante gente que lo hace mejor que yo, pero por imponderables en el primer caso y por decisión del artista en el segundo, aquí que me hallo…
Ambos son autores exigentes, aunque muy diferentes.
Rayco esta centrado en la narración. Trabaja en blanco y negro con una línea clara, sintética y definida. Su base es depurar, quitar, construye quitando lo que no es necesario, pero siempre teniendo en cuenta el ritmo y la legibilidad; es fácil de leer. Sus obras, generalmente de menos de 100 páginas se disfrutan de una tirada, fluyen. En la charla comentaba que trabajaba para que la obra funcionara en esa primera lectura, más rápida y superficial pero que en una segunda la gente verá más cosas. Un flipado, vamos…
Pero sí, me tocó hacerlo para la charla del sábado y, sin las prisas por averiguar qué pasaría a continuación, pude descubrir muchos detalles sutiles de la narración, entender el porqué de ciertas decisiones; no voy a decir que fuera como leer algo totalmente nuevo, pero sí me llevé unas cuantas sorpresas… Es un autor de lectura fácil pero que da más cuanto más pones tú. No es mala oferta por su parte.
Antonio es más radical (perdón por el chiste). Esta más preocupado por el dibujo en sí mismo, por la naturaleza del cómic, por cómo se produce esa alquimia que hace que colocando dos dibujos uno al lado del otro, nosotros veamos no solo en tres dimensiones (el dibujo hace eones que entendió como simular profundidad) sino también en cuatro y nos inventemos un paso del tiempo que solo está en nuestras cabezas. Antonio piensa mucho en eso, y en el trazo y en qué hace que algo sea un cómic. Y eso a veces lo puede hacer parecer hermético, abismado en sus pensamientos. De hecho parece que es consciente de lo arriesgado de su propuesta e incluye su propio aparato crítico en un cómic que repite con la obsesiva cabezonería del convencido el mismo esquema durante más de 200 páginas 4 viñetas por plancha, una anécdota mínima y un trazo suelto, áspero, como de lápiz…
Hay que tener valor y fe para hacerlo. Este jueves 15 podré aprender más con Antonio.
En la librería
Ya os he dado bastante la chapa más arriba sobre las presentaciones, pero de verdad que es una cosa que mola, este mes hemos tenido a Víctor Santos, al que tal vez por ser ya un bilbaíno más no apreciemos el lujo que supone. No pude acudir a la presentación por curro, pero siempre es claro y didáctico. Solo he recibido buen feedback de ahí. De las de Rayco y Antonio no insisto, aunque a la de Antonio llegáis…
Sobre la visita de Deniz Camp no sé qué os puedo decir… No es que sea el guionista del momento, es que además en interesantísimo.
De hecho, si no habéis estado nunca en un club de lectura, el del día 19 será sobre Sucesos Críticos Variados, puede ser una buena ocasión para comenzar. Historias cortas de ciencia ficción y con mucha chicha crítica y política. Va a ser un club en el que podremos hablar y mucho tanto de lenguaje y de narrativa, como del contenido. Es de esos tebeos que dan para mucho y estoy convencido de que le sacaremos jugo.
Si sois un poco más clasicotes la semana siguiente tendremos una de las obras fundamentales en la transición al cómic adulto: Contrato con Dios, cualquiera de las dos da para mucho… soy un pesado, pero es que me mola mucho el club de lectura.
Lecturas
Algunos tebeos que he leído estos días:
Resurrection Man: tengo cierta debilidad por Ram V, tal vez porque escriba comic mainstream USA desde oriente, pero debo decir que siempre me resulta entretenido y original y muchas veces algo más. En este caso Anand RK, al que no conocía, aporta una buena dosis de espectacularidad gráfica a una historia potente y lisérgica en la que, como ya se ha convertido en una tradición, se rescata un personaje muy secundario del universo DC para darle un nuevo origen, siempre coherente con lo poco que se sabe de él. Un divertimento con bastantes aciertos que se flipa un poco y en el que me pierdo en el final... no sé si parece que no lo estoy recomendando, pero el caso es que sí…
Animales a la fuga. Hay un tipo de novela que lo que nos ofrece un mundo al completo. Más allá de seguir las azarosas peripecias del protagonista estas obras proponen conocer el universo del protagonista, física y psicológicamente: por qué actúa como actúa, de dónde viene, cómo es la gente con la que convive, sus relaciones, la forma de vida de su comunidad. Se trata de desvelarnos un microcosmos en toda su intimidad e inmensidad.
Son obras ambiciosas. En cómic Zapico ha hecho algo así en La Balada del Norte, tomando como modelo la novela decimonónica, los refrentes del debutante Daniele Kong creo que son más cercanos. Kong se centra principalmente en una pequeña isla italiana y nos cuenta su paso a la temida modernidad a través de los ojos de un protagonista, que no encuentra su lugar ahí, de su familia y de un reparto memorable de secundarios. Me gusta cómo refleja los diferentes puntos de vista al mismo tiempo que maneja un bloque monolítico, sin rostro, que representa la comunidad, a la que otorga el protagonismo necesario cuando toca. La transición de una forma de vida dura, injusta y que parece inmutable, esclava del mar y la pesca, a los tiempos actuales, iguales o más injustos es narrada con elegancia e impotencia, llena de detalles y propuestas arriesgadas. Parafraseando al celebre italiano: Todo tiene que cambiar para que nada cambie.
Shade el hombre cambiante es uno de los pocos clásicos de Vértigo que no leí en su momento y eso que su guionista, Peter Milligan, me gusta bastante. Creo que en su momento lo empecé y me pareció bastante rollo. Hablando el otro día con un cliente, David, en Joker, me comentó que le estaba gustando bastante así que, apelando a mi madurez actual, decidí darle otra oportunidad probablemente más de 20 años después de la primera. No sé si es la madurez, pero este nuevo Fernando disfrutón lo ha pasado bastante bien. Puede que influya que no esperaba demasiado pero creo que es un buen tebeo. Arrastra mucha de las rémoras de su época, es además un tanto reiterativo pero tiene grandes ideas y algunas de las claves del mejor Milligan y sus obsesiones. Resulta un tanto curiosa esa disección de la mitología popular norteamericana realizada desde fuera, por un inglés (también lo hicieron Moore y Gaiman) aunque me da que lo que puede perder de autenticidad lo gana de perspectiva, incluso es más cercana a la que podamos tener nosotros mismos, en fin, que creo que funciona. Además vemos el crecimiento de su dibujante Chris Bachalo, desde unos principios dubitativos hasta un dominio bastante interesante y personal del medio. En fin, que me voy a leer el segundo, maldito David…
Marcie es la historia de una cuarentona tratando de reconvertirse profesionalmete que acaba de detective privada. Me gusta esta serie negra optimista y original, en el que la vida de una madurita del montón resulta tan apasionante como la de una sexy superespía (bueno, algo más tranquila, pero interesantísima) y demuestra que no existe eso de una madurita del montón. La vida profesional, las dudas, la conciliación, la relación con su hija... En fin, un agradable tebeo de perfil bajo que da bastante más de lo que parece.
La cita. Es el un interesante trabajo de Pau Valls que nos cuenta una especie de Pulp Fiction pocho en el que todos los protagonistas no darían ni para figurante sin frase en una película mainstream. Divertido y algo tristón, no sé si calificarlo como thriller o como tebeo de desastritos. Fresco e imaginativo, eso sí, aquí si que Curb your Enthusiasm
Aurora y el Orco es una nueva propuesta infantil de Lewis Trondheim, un tebeo donde siempre se ha movido como pez en el agua, en este caso nos cuenta las peripecias de los aludidos en el título. Aurora, una niña que encuentra que su nuevo compañero es un orco, que viene de otra realidad pero al que el cuerpo docente trabaja por integrar porque viene de una familia desestructurada. Son gags de una página que avanzan mínimamente la historia, pero lo principal es el humor bonachón pero gamberrete que impregna la obra.
Sedienta: Me ha gustado mucho este tebeo de Paula Guerrero sobre una vampira en el mundo actual. Estética fanzinera, un dibujo magnífico y muchísimas ideas, algunas muy frescas que reflejan nuestro zeitgeist a la perfección y sin ningún miedo a arriesgar y proponer todo tipo de escenas y tonos. Me ha sorprendido mucho y me lo leeré otra vez, que lo he acabado a toda velocidad para meterlo en el boletín.
Off Topic
Cierro con cine que he visto y disfrutado, más fáciles o difíciles todas interesantes…
para los bilbaínos, ¡ojo al ciclo Fritz Lang! que se proyecta en la alhóndiga. He visto las dos primeras Los verdugos también mueren y Perversidad y madre mía… y eso que ya las había visto pero la “pantalla grande esperiens” es la leche.
Y dos películas completamente distintas.
Rondallas: de Daniel Sánchez Arévalo parece una película formulaica, con sus puntos de giro, sus personajes que aprenden y cambian, los momenticos para reír, para emocionar… vamos, sorpresas prácticamente cero, pero está tan bien hecha, tan bonita que no le voy a poner ningún pero… si podéis vedla, aunque ya tocará en plataformas..
Resurrection de Bi Gan es todo lo contrario, de hecho cierro con esto para redondear el boletín, porque me he perdido, no he entendido gran parte, me ha parecido muy pedante, con momentos turra: la obra de un flipado y, a pesar de todo, tiene tantas cosas bien, diferentes, bellas, arriesgadas y emocionantes que creo que compensa. Nunca diré que me ha parecido redonda y debo decir que mis acompañantes salieron, como mínimo atónitos, pero la película permanece contigo un tiempo, crece. No es poco, ¿no? No ha habido heridos. Eso sí, si no la veis en cine creo que no vais a aguantarla, a no ser que alejéis el móvil y os atéis al sofá.
Leed mucho y si os gusta, me lo decís cuando paséis por Joker,
Fernando









